A veces, la cosa más pequeña puede alegrarle el día a alguien.
Guarda uno en tu bolso para los momentos difíciles. Déjalo en el escritorio de un amigo cuando esté pasando por una mala racha. Entrégaselo a alguien que parezca necesitar esperanza.
Un pequeño recordatorio de que el amor aparece de formas inesperadas.
